El regreso del quebrantahuesos: una historia de conservación entre Picos de Europa y Sobrarbe
3 de agosto de 2026
Con casi tres metros de envergadura, una silueta inconfundible y una estrecha relación con los grandes paisajes de montaña, el quebrantahuesos es una de las aves más emblemáticas y amenazadas de Europa. Durante buena parte del siglo XX desapareció de numerosos territorios que habían formado parte de su área de distribución. Hoy, gracias al trabajo de conservación desarrollado durante décadas, vuelve a volar sobre algunas de esas montañas.

Detrás de esta recuperación se encuentra la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, una organización sin ánimo de lucro creada en 1995 para impulsar proyectos de investigación, seguimiento, conservación, educación ambiental, desarrollo rural y ecoturismo en los hábitats de montaña donde vive esta especie.
La Fundación, adherida a Soy Ecoturista, trabaja especialmente en dos destinos vinculados al club de producto: Picos de Europa y el Geoparque Sobrarbe-Pirineos. Dos territorios separados por cientos de kilómetros, pero unidos por una misma especie y por el compromiso de conservar su biodiversidad.
Una rapaz única en las montañas
El quebrantahuesos —Gypaetus barbatus— es un buitre especializado en alimentarse de restos óseos de animales muertos. Cuando son demasiado grandes, los deja caer sobre superficies rocosas para fragmentarlos, una conducta que explica su nombre.
Además de cumplir una importante función en los ecosistemas, está estrechamente ligado a la ganadería extensiva de montaña, que mantiene los pastos, conserva el paisaje y favorece la disponibilidad de alimento para las aves carroñeras.
Aunque hasta comienzos del siglo XX habitaba numerosas cordilleras del sur de Europa, la persecución, el uso de venenos, los tendidos eléctricos y la transformación del territorio redujeron su presencia hasta concentrar su principal población ibérica en los Pirineos.
El regreso del quebrantahuesos a Picos de Europa
La especie desapareció de la cordillera Cantábrica a mediados del siglo XX y su tendencia a permanecer cerca de su lugar de origen dificultaba una recolonización natural. Por ello, en 2010 comenzó el proyecto de reintroducción del quebrantahuesos en Picos de Europa.
La iniciativa combina el rescate de embriones procedentes de nidos pirenaicos con bajas probabilidades de éxito, la cría especializada, la adaptación al territorio y la posterior liberación de los ejemplares. Una vez en libertad, son monitorizados mediante emisores satelitales para conocer sus movimientos y evolución.
Desde el inicio del proyecto se han liberado 61 ejemplares en la cordillera Cantábrica. Actualmente sobreviven 41, se han formado cuatro unidades reproductoras estables y seis quebrantahuesos han nacido ya en libertad en Picos de Europa, dos de ellos en 2026. Unos resultados esperanzadores para un proceso a largo plazo cuyo objetivo es consolidar una población estable y autosuficiente.



Conocer el proyecto en Picos de Europa
Quienes visitan el destino Picos de Europa pueden acercarse a este trabajo en el Centro Las Montañas del Quebrantahuesos, situado en Benia de Onís, Asturias. Su exposición permanente permite conocer la biología de la especie, las causas que provocaron su desaparición y las actuaciones desarrolladas para favorecer su regreso a la cordillera Cantábrica.
La Fundación forma parte también de Ecopicos de Europa, asociación integrada por empresas y entidades comprometidas con el auténtico ecoturismo en el espacio protegido. A través de esta colaboración, la conservación se vincula con un modelo de turismo responsable capaz de sensibilizar a los visitantes y generar beneficios para las comunidades locales.
Sobrarbe, un territorio unido al quebrantahuesos
El trabajo de la Fundación está también profundamente vinculado al Geoparque Mundial UNESCO Sobrarbe-Pirineos, primer destino aragonés incorporado a Soy Ecoturista y un territorio comprometido con la conservación de su patrimonio geológico, natural y cultural.
En el Castillo de Aínsa se encuentra el Ecomuseo de la Fauna Pirenaica–Pirineos Bird Center, gestionado por la Fundación. Sus espacios interpretativos permiten descubrir los ecosistemas del Pirineo, su fauna y los proyectos de conservación desarrollados en el territorio.
El centro alberga también aves rapaces que, debido a lesiones u otras circunstancias, no pueden regresar al medio natural. Su visita ayuda a comprender las amenazas que afectan a estas especies y la importancia de observarlas siempre sin alterar su comportamiento.
Desde Aínsa, la Fundación organiza además actividades de observación de aves necrófagas y experiencias fotográficas desde observatorios adaptados. Estas propuestas acercan al visitante al vuelo del quebrantahuesos, el buitre leonado, el alimoche y otras rapaces, al tiempo que muestran la relación entre biodiversidad, ganadería extensiva y paisaje.

Conservar una especie es proteger un territorio
La recuperación del quebrantahuesos va mucho más allá de la liberación de ejemplares. La Fundación trabaja también contra el uso de venenos, promueve la corrección de tendidos eléctricos peligrosos, colabora con los sectores ganaderos y desarrolla proyectos de custodia del territorio, educación ambiental y economía rural. Esto último a través de la marca de garantía ProBiodiversidad bajo la que se comercializan lechazos y queso procedentes de rebaños de montaña que conservan la biodiversidad.
La Fundación ha participado, además, en el proyecto Experiencias de Ecoturismo Científico en España. En la página dedicada a la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos pueden conocerse las experiencias desarrolladas junto a empresas locales y comprometidas para acercar el trabajo científico y de conservación a los viajeros.



Viajar para que el quebrantahuesos siga volando
Contemplar un quebrantahuesos sobrevolando una montaña es asistir al resultado de décadas de trabajo, conocimiento y cooperación. Cada ejemplar que vuelve a ocupar estos territorios representa también la recuperación de un vínculo entre biodiversidad, paisaje y cultura rural.
Visitar los centros de la Fundación y descubrir Picos de Europa y el Geoparque Sobrarbe-Pirineos de la mano de empresas comprometidas que ofrecen ecoturismo científico permite conocer esta historia desde el propio territorio.
Porque practicar ecoturismo no consiste solo en observar la naturaleza. Significa también comprenderla, respetarla y apoyar a quienes trabajan para que especies como el quebrantahuesos continúen formando parte de nuestras montañas.