Descubre La Garrotxa a través de sus gentes (parte II)
23 de junio de 2025
Hace unos meses compartimos con vosotros un post sobre el Parque Natural de la Zona Volcánica de La Garrotxa, en el que recorríamos este espacio protegido a través de sus gentes y de los más de 40 volcanes que lo salpican. Un paisaje singular que habla de fuego y de tierra, pero también de resiliencia y de conexión con el entorno. Hoy retomamos ese viaje para mostrarte otra de sus grandes riquezas: la de sus alojamientos y productores locales, que son pieza fundamental en el desarrollo sostenible del territorio. Desde masías ecológicas hasta experiencias gastronómicas con identidad volcánica, La Garrotxa se revela como un destino donde cada visita contribuye a cuidar lo que se ama.

La primera parada nos lleva a descubrir huertas y masías ecoturistas. Allí, alejado de los núcleos urbanos y en medio de la montaña, Gerard Bofill nos abre las puertas de Can Buch. Según nos desvela el propio Gerard “se trata de un alojamiento totalmente accesible que consta de dos plantas sin escalones y con rampas y totalmente comunicadas, tanto en su interior como exterior. La antigua masía en ruinas fue restaurada con elementos naturales y artesanos, y nació con la idea de compartir salud con las personas que vinieran”. Y es que, hace años, Gerard vivía en la ciudad y cayó enfermo, lo que le hizo cambiar de vida, trasladándose al campo en busca de naturaleza, salud y silencio. Por eso, desde su propia experiencia afirma que “es un lugar para todo el mundo y, en especial, para gente que está viviendo una realidad parecía a la mía”.

Al estar tan apartado, Can Buch es un ejemplo del autoconsumo: “recogemos agua de lluvia, generamos la energía para la calefacción con biomasa, funcionamos al cien por cien con placas solares y tenemos un sistema de alcantarillado que funciona con un proyecto de aguas grises y negras que se tratan en una fitodepuradora” (un sistema que reproduce el funcionamiento de los humedales). Además, añade Gerard, “tenemos un proyecto de permacultura con una granja que rodea el alojamiento, lo que nos permite no solo cuidar de nuestro entorno, si no abastecernos de productos cultivados y recogidos por nosotros mismos”.

Este cambio a una vida más saludable nos guía en nuestro viaje ecoturista, permitiéndonos probar, por unos días, su significado global. En Mas Garganta, Pere Font nos cuenta cómo su madre, cuando él era muy pequeño, tomó la decisión de que sus hijos crecieran en una masía rodeados del entorno natural en el municipio de Vall de Bas. El edificio data del siglo XIV y está rodeado de huertos donde practican la horticultura con los visitantes. Según señala Pere: “juntos labramos el huerto, recogemos las verduras y hortalizas y, además, nos acompañan al gallinero para poder coger con nuestras manos los huevos que vamos a comer ese día con otros productos cultivados en la masía”. En este alojamiento, aunque es un destino que puede visitarse en cualquier época del año, la estacionalidad marca las actividades que pueden realizarse, como la recogida de castañas o de setas que se degustan tras ser preparadas en una antigua cocina de leña.

Productos con identidad volcánica
El concepto de red o de ecosistema entre los productores locales y quienes elaboran productos derivados de ella tiene un claro ejemplo en la cocina volcánica. Los productos cultivados, criados y elaborados de forma artesanal dentro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa son la base de esta asociación de restaurantes, ya que “este tipo de tierra tiene muchos minerales y les aporta un sabor especial a los productos”. afirma Joseph Colom, del restaurante L’Hospitalet. Por su parte, Gerard Xifra, del restaurante La Quinta Justa, asegura que “esta cocina es una manera de vivir y una manera de transmitir el territorio. La cocina volcánica es una manera de canalizar la promoción de un territorio plasmado en sus platos y con sus productos”. Todos ellos son un claro ejemplo de colaboración entre distintos restaurantes que han logrado unificar una realidad culinaria a la que merece la pena acercarse.

Marcado a fuego por su pasado volcánico, viajar al Parque Natural de la Zona volcánica de La Garrotxa es conservar y proteger un patrimonio natural y cultural de una manera responsable y accesible. Desde sus apartadas y agradables masías, atravesando sus kilómetros de vías verdes a pie, en bicicleta o desde un globo aerostático, la comarca de La Garrotxa nos brinda la oportunidad de descubrir un destino único en la Península Ibérica.
¿Te animas a visitarlo? No te pierdas todas las actividades y escapadas que puedes realizar y sácale partido a esta experiencia de auténtico ecoturismo que te dejará muy buen sabor de boca.