Skip to main content

Descubre la Garrotxa a través de sus gentes (parte I)

Hoy en Soy Ecoturista queremos acercarte al Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, un destino adherido a Soy Ecoturista que junto a sus imponentes volcanes, tiene un atractivo especial: su lucha por ofrecer un turismo universal. Es decir, la creencia de que todos los ecoturistas deben tener las mismas posibilidades y los mismos derechos para acceder a este destino de una manera sostenible.

En esta primera entrega sobre la Garrotxa vamos a centrarnos en esos grandes protagonistas: los volcanes. ¿Sabías que una tercera parte de la comarca de la Garrotxa está formada por una zona compuesta por 40 conos volcánicos y más de 20 coladas de lava, en una sucesión de gigantes de fuego dormidos que conforman el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa?

Y es que los volcanes, además de su increíble número, tienen la particularidad de que varían de manera más que significativa su edad. “Desde los más veteranos, con más de 300 mil años, a los que prácticamente solo les queda el basalto de las coladas, a los más jóvenes, en torno a los 10 mil y 11 mil años desde que entraron en erupción. Estos últimos, en particular, están muy bien conservados porque hay exuberante vegetación que, durante años, los ha protegido de la erosión”, nos explica Xavier Oliver, Técnico de Uso Público y Educación Ambiental del Parque Natural.

Un mar de volcanes

Para poder hacernos una idea de la inmensidad que supone una zona de 15.000 hectáreas con más de 40 volcanes, lo mejor es hacerlo desde un punto de vista privilegiado: desde el aire. “A veces vas a visitar un volcán y no lo percibes de manera suficiente”, asegura Antoni Colom, gerente-socio de Vol de Coloms. Esta experiencia, que nos elevará a más de los 2.000 metros de altura en un globo aerostático, totalmente accesible gracias a una cesta adaptada, nos permite “tener una perspectiva de los 40 volcanes a vista de pájaro, en una perfecta panorámica de 360 grados que, en un día soleado, nos permite ver más allá de la Garrotxa, pudiendo observar las comarcas colindantes, los Pirineos y sus distintos picos, incluso del mar, en la no tan lejana la bahía de Roses. Además, durante la hora y media que dura la experiencia, el piloto-guía estará a nuestro lado para explicarnos y conocer todo lo que sucede a nuestros pies: como las poblaciones que sobrevolamos o los cambios de flora que experimenta el paisaje a medida que avanzamos”, añade Antoni.

Tras el privilegio de observar la inmensidad desde otra perspectiva, Beth Cobo, guía de Trescàlia, nos acompaña a navegar por estos ríos de lava en una experiencia de senderismo. “La mejor manera de conocer el patrimonio geológico es caminar, ver y tocar estas coladas”, afirma. “El lugar por el que transcurre nuestro paseo es Sant Joan les Fonts, una ubicación única en la que coinciden tres ríos de lava diferentes, lo que nos permite ver la forma que tiene la lava cuando se enfría, es decir, los diferentes hábitos de retracción. Son senderos muy fáciles de andar y, además, accesibles a personas con movilidad reducida, en los que podemos tocar esta roca volcánica y entender por qué tiene esta forma. Rodeados de paredes con formas imposibles y patrimonio geológico incluso bajo nuestros pies, el valor añadido que supone el guía para una experiencia de ecoturismo, en esta ocasión, se eleva al nivel de ‘imprescindible’. Es fundamental porque una cosa es ver una pared de roca y otra es entender qué es lo que ha pasado, cómo se ha formado y por qué tenemos este patrimonio geológico”, añade Beth. Hay que poner el acento, además, en la figura del guía local, “que somos interpretadores que vivimos en el territorio y tenemos un compromiso con él. No solo damos un conocimiento, sino que transmitimos un sentimiento de pertenencia a un territorio como la Garrotxa”, concluye. 

La mejor manera de llegar a la naturaleza

Uno de los compromisos de los destinos adheridos a Soy Ecoturista es visitar los territorios de forma consciente, intentando conservar y proteger aquello que visitamos. Hay que entender, entonces, la movilidad como parte de esa experiencia. La Garrotxa es un ejemplo de buenas prácticas en su oferta de movilidad accesible, destaca Núria Valverde, Técnica de Turisme Garrotxa, quien añade que “uno de los aspectos que hemos desarrollado es poder acreditar a aquellas personas que tienen una movilidad reducida para que puedan acceder a los puntos de interés turístico que, normalmente, tienen muchas limitaciones de vehículos. Pero, en desarrollo, hay más vías de accesibilidad, como dotar de posibilidades comunicativas a personas con otras capacidades visuales y auditivas”.

La otra cara de la moneda son las buenas prácticas de movilidad que el destino nos permite demandar. Como las estaciones de parking disuasorios, lugares destinados a dejar nuestro utilitario para enlazar con Rumbus, la línea de bus que recorre la zona central del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa enlazando Les Preses con Santa Pau pasando por Olot. Además, a lo largo y ancho de toda la comarca de la Garrotxa, más de 1.000 km de caminos atraviesan el territorio formando una inmensa red que nos permite comunicarnos de una manera sostenible, entre los cuales cabe destacar la red de senderos Itinerànnia y varias vías verdes. Transitar estos caminos paseando es una experiencia única, aunque, si así lo queremos, podemos sumarnos a la mayoría de la población local, que disfruta de varios de ellos sobre dos ruedas. 

Según comenta Jordà, del Centre Logístic de Bicicletes, “un ejemplo es la vía verde del Carrilet, que une Olot, en el centro del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, con Girona en 60 kilómetros de vía atravesando tres comarcas y doce pueblos a lo largo de los valles que pertenecen a los ríos Fluvià, Brugent y Ter, y es un ejemplo de los muchos kilómetros que suman el resto de las vías verdes que se cruzan”. Según añade Jordà, “el cicloturismo es una manera perfecta de acercarse a la naturaleza de una manera sostenible, respetuosa y fácil con una oferta que incluye rutas de diferente nivel de exigencia, que atraviesan senderos o vías verdes, y que pueden realizarse con bicicleta de montaña o eléctrica”. Además del alquiler de las bicis, el Centre Logístic de Bicicletes plantea y aconseja rutas de diferentes distancias y grados de dificultad, con un servicio de traslado y recogida a lo largo de las vías verdes de Girona.

Con esta primera aproximación a este excepcional Parque Natural estamos convencidos que ya comenzarás a darle vueltas a una posible escapada para descubrirlo. Si es así, aquí podrás descubrir todas las actividades y escapadas que puedes realizar además de la que nos han contado los propios anfitriones en este post.